LA PIEL ES LA IMAGEN DE NUESTRA SALUD

Una piel sana es sinónimo de buena salud. No debemos olvidar que la piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo y que para que luzca tersa y saludable, necesita cuidados específicos. Una hidratación abundante junto a una alimentación completa y rica en minerales y vitaminas, son las dos claves básicas para su cuidado.

HIDRATACIÓN IMPRESCINDIBLE

Si presenta un color apagado, su tacto no es suave y ha perdido la flexibilidad natural, estamos ante una piel seca. Además de la cantidad de agua que bebamos, la hidratación de la piel tiene que ver con la cantidad de grasas que consumimos. Por raro que parezca, las grasas son imprescindibles para mantener nuestra piel tersa y radiante. Incluir en nuestra dieta vitaminas (A, C, E, etc.) minerales (selenio, hierro), una cantidad mínima de dos litros de agua diaria y evitar los excesos de alcohol y tabaco, así coma las “grasas buenas”, las no saturadas, ayudan a mantener la piel hidratada gracias a su concentración de ácidos grasos esenciales. 

ACIDOS GRASOS ESENCIALES

Aportan suavidad y elasticidad a la piel. Estos ácidos, son los responsables de la hidratación celular y cuantos más ingiramos, más suave y firme lucirá nuestra piel. Los ácidos grasos esenciales que conocemos, como ácidos omega 3 y ácidos omega 6, los obtenemos principalmente de alimentos como el pescado azul (salmón, sardina, trucha, etc.), los frutos secos y los aceites vegetales. Estos ácidos intervienen en numerosos procesos metabólicos y previenen el desecamiento cutáneo, mejorando la hidratación. Las carencias nutricionales y los malos hábitos en nuestra dieta tienen un efecto automático en el aspecto de nuestra piel. Todo lo que comemos se convierte en parte de nuestro organismo, por lo tanto, cuanto más saludable sean los alimentos que consumamos, más saludable será nuestra piel.

Para un cuidado óptimo, se aconsejan los alimentos ricos en vitamina A, como los lácteos, la vitamina C (frutas cítricas y tomate), el selenio (cereales y pan) y todos los que contienen ácidos omega 3 y omega 6.

COMER BIEN, DESCANSAR MEJOR

Las horas de sueño son el momento para cuidar nuestra piel, ya que es el momento en el que las células se regeneran al máximo. Un sueño reparador, de por lo menos ocho horas, será otro importante aliado en el cuidado de la piel.